Esta sesión fotográfica junto a Julián se realizó al aire libre, acompañada por la presencia cercana de su madre, quien fue parte esencial de cada momento. Con solo dos años, Julián se movía entre risas, miradas curiosas y gestos espontáneos, permitiendo que la fotografía capturara la ternura propia de una etapa que pasa rápido y deja huellas profundas.
La sesión fluyó de manera libre y natural, respetando su ritmo y su forma de descubrir el entorno. Cada imagen guarda pequeños instantes de conexión, juego y cercanía, donde la compañía de su madre aportó calma y confianza. El resultado es una colección de fotografías sencillas y honestas, creadas para conservar un recuerdo lleno de vida y emoción.


















