En el año 2020, Belén Meléndez decidió regalarse un espacio para ella, una pausa consciente para reencontrarse consigo misma en medio de la naturaleza. Esta sesión fotográfica nació desde la necesidad de respirar, de sentir el entorno y de dejar que el paisaje acompañara cada emoción. La luz natural, el silencio y los colores del lugar se convirtieron en parte esencial de cada imagen.

Fotografiar en la naturaleza es permitir que todo fluya sin prisa. En esta sesión, Belén se mostró auténtica, libre y conectada con el momento presente. Cada fotografía guarda una sensación de calma y fuerza interior, capturando no solo una imagen, sino un instante de conexión profunda. El resultado es una colección de recuerdos sinceros, creados para permanecer en el tiempo como testimonio de un momento personal y significativo.