Esta imagen retrata el Portal de Paihuano como punto fijo frente al movimiento constante del cielo nocturno. La fotografía fue realizada apuntando al centro polar, utilizando una exposición prolongada de 30 minutos, técnica que permite evidenciar la rotación de la Tierra y convertir el paso del tiempo en un elemento visible dentro de la imagen.
El proceso requirió planificación previa del encuadre, estabilidad absoluta del equipo y control del balance de luz para mantener definidos tanto el portal como el entorno, mientras el cielo se transforma en un patrón circular continuo. La elección de una óptica gran angular permitió abarcar el paisaje completo y reforzar la sensación de amplitud y profundidad, logrando una escena donde arquitectura, territorio y universo dialogan en un mismo plano. El resultado es una imagen contemplativa y técnica a la vez, pensada como pieza decorativa de alto impacto para espacios que buscan carácter, identidad y una conexión directa con el cielo nocturno.

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