Esta sesión fotográfica junto a Scarlett Flores fue un encuentro con la pureza de la infancia. Con solo cuatro años, su espontaneidad, sus gestos y su forma de mirar el mundo llenaron cada imagen de ternura y verdad. La luz natural acompañó suavemente cada momento, permitiendo que la esencia de esa etapa tan breve y especial quedara reflejada de manera auténtica.

Fotografiar a esta edad es dejar que todo ocurra sin prisa. En esta sesión, cada fotografía captura risas sinceras, miradas curiosas y pequeños instantes que hablan de inocencia y alegría. El resultado es una colección de recuerdos delicados y llenos de luz, creados para conservar para siempre un momento único en la vida de Scarlett y de quienes la rodean.